domingo, 23 de junio de 2013
doctor nuez
siempre he creído que escribir un diario es una auténtica antigualla,algo así como guardar flores secas entre las paginas de un libro o mechones de pelo en un guardapelo de plata ¡vamos, como diría mi abuela una costumbre ancestral! O es que no es una estupidez contarle a un papel lo triste que estas por que fabiola no te invito a su cumpleaños , o por que la bestia de tu hermano te ha dado un sopapón que te ha dejado grogui ... ¡pues tu tampoco la invitas , y ya esta! ¡o vas y te acercas a marco y le devuelves el golpe! bueno, marco es mi hermano; tu le tendrás que arrear al tuyo. se entiende.¿estamos o no estamos en el siglo XXI? y ¿no hay igualdad de sexos? pues entonces ¿a que tanto lloriqueo?
a mi eso de escribir un diario me parece una tontería propia de las señoritas remilgadas del siglo pasado y de la pava de patricia LÓPEZ, que es mas tonta que una oveja tonta, como diría maa, la amiga del cerdito valiente. entonces te preguntaras por que narices pinto yo escribiendo un DIIIAAARRRIIIOOO. bueno, te explico. en realidad, esto que tiene ante ti no es exactamente un diario; es mas bien una terapia; una terapia de lo mas científica, y te aseguro que es un remedio buenísimo contra la soledad.
NO,no es un invento mío. la idea es de un psiquiatra muy famoso; se llama doctor Nuez y sale en la tele. lo vi en un programa de esos que tienen consultorio médico: las tardes con paulina o corazón de melón, no recuerdo el nombre. el caso es que aquella tarde,cuando llegue de a casa de cole, fui a la cocina a tomar la merienda y allí estaba mi abuela; clavada ante la pantalla del televisor,tomando sus sopas de leche ... A mi madre esta escena la pone de los nervios ¿se puede saber, mamá, por que no meriendas en el cuarto de estar, en lugar de estar aquí sola en la cocina?, le pregunta casi a diario y mi abu, que sabe perfectamente que hay ocasiones en las que es mejor no discutir con su hija, baja la cabeza y asiente; pero sigue merendadno donde le da la gana.
mi abuela, entre sopa y sopa, no le quita el ojo al televisor. asistía entusiasmada a una pelea entre dos rubias de bote, cuando un cartel de lo mas atómico iluminó la pantalla "la soledad a debate. invitado:doctor nuez". y con la misma rapidez con la que había aparecido, el cartel se esfumó. como yo no estaba por la labor de oír de hablar de soledades, que bastantes tenia con las mías, en un descuido de mi abuela intenté cambiar de canal; pero apenas había rozado el mando con un dedo cuando ¡plaf!, un nuevo personaje apareció en la pantalla. era un tipo larguirucho, de aspecto atlético, que me miraba fijamente a los ojos mientras aseguraba ser psiquiatra. hablaba bajito, muyyy despaaaaaacioooooo... y creo que me hipnotizó, porque dos horas despúes seguía allí, pegada a la pantalla como un calamar a la plancha. eso si, un calamar solitario.
el doctor nuez presidía una mesa larguísima en la que los invitados hablaban sin parar, gritaban, se interrumpían. todos querían contarle su caso al famoso psiquiatra, quien, milagrosamente, permanecía impertérrito ante aquellos alaridos. de pronto, entre aquella jaula de grillos destacó una voz chillona y aflautada: era una señora gordita, de pelo rojizo, que parecía estar de lo más mustia:
-UY, doctor nuez; me encuentro muy sola, doctor. mis hijos se han echo mayores y mi marido no me escucha, doctor.NO tengo a nadie con quien hablar,doctor.
EL ,médico, apabullado ante tal avalancha de "doctores", no tuvo más remedio que improvisar un diagnóstico:
-señora, lo suyo suena a depresión. deje usted que sus pensamientos fluyan con libertad. exprese sus sentimientos sin temor. si no tiene con quien hablar, no importa, escriba usted un diario. ¡esa es la mejor terapia contra la soledad!
¿terapia contra la soledad?- me dije a mi misma-. pues yo estoy más sola que la una, tan aburrida como una ostra sorda y hasta el mismísimo gorro que nadie me haga caso. ¿Y si pruebo con este invento?, me pregunté. y una vez convencida de que mi futuro exigía transcribir mis penas en un papel, me deslicé hasta el cuarto de marco Y le quite un cuaderno de lo más chulo al que ya había echado el ojo. ¡AH! como ya te había dicho, marco es mi hermano mayor. bueno, agarre su cuaderno de tapas rojas y escribí en la primera página con letras mayúsculas:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario